Tienes una página web, has invertido tiempo y dinero en ella, describes correctamente tus servicios y esperas que posibles clientes puedan encontrarte.

Pero buscas en Google y tu empresa no aparece.

O aparece únicamente cuando escribes el nombre exacto del negocio.

O quizá algunas páginas reciben visitas, pero los servicios que realmente quieres vender apenas tienen visibilidad.

Cuando ocurre algo así, el problema no siempre se soluciona publicando más artículos, cambiando unas cuantas palabras clave o contratando enlaces.

Antes de decidir qué hacer conviene realizar una auditoría SEO.

Una auditoría permite analizar cómo está viendo Google una página web, detectar problemas técnicos y de contenido, conocer qué páginas están funcionando y establecer prioridades para mejorar el posicionamiento.

Porque antes de preguntarnos “¿cómo consigo subir posiciones?”, deberíamos responder otra pregunta:

¿Qué está impidiendo que la web alcance mejores resultados?

¿Qué es una auditoría SEO?

Una auditoría SEO es un análisis de una página web destinado a detectar problemas y oportunidades relacionados con su posicionamiento en buscadores.

Normalmente estudia diferentes áreas:

  • rastreo;
  • indexación;
  • arquitectura web;
  • contenidos;
  • palabras clave;
  • enlazado interno;
  • velocidad;
  • experiencia móvil;
  • aspectos técnicos;
  • autoridad;
  • enlaces externos;
  • rendimiento en Google;
  • competencia;
  • conversiones.

El objetivo no debería ser generar un informe de cientos de páginas lleno de errores técnicos.

Una buena auditoría debe terminar con algo mucho más útil: una lista priorizada de acciones.

Qué debemos corregir primero.

Qué páginas necesitan mejoras.

Qué contenidos faltan.

Qué problemas están limitando el posicionamiento.

Y qué acciones pueden tener un mayor impacto para el negocio.

Primero: ¿tu web no aparece en Google o simplemente no posiciona bien?

Antes de comenzar hay que distinguir dos situaciones completamente diferentes.

La página no está indexada

Significa que esa URL no forma parte del índice de Google y, por tanto, normalmente no podrá aparecer en sus resultados.

Puede ocurrir porque:

  • Google todavía no ha descubierto la página;
  • existe una etiqueta noindex;
  • está bloqueada para el rastreo;
  • existe algún problema técnico;
  • Google considera otra URL como canónica;
  • la página devuelve un código de estado incorrecto;
  • es una página duplicada;
  • existen problemas con su descubrimiento o arquitectura.

La página está indexada, pero no posiciona

En este caso Google conoce la URL, pero no la considera suficientemente relevante o competitiva para las búsquedas que nos interesan.

Aquí debemos estudiar cuestiones diferentes:

  • intención de búsqueda;
  • calidad del contenido;
  • competencia;
  • autoridad;
  • títulos;
  • arquitectura;
  • enlazado interno;
  • profundidad del contenido;
  • experiencia del usuario;
  • relevancia temática.

Esta diferencia es fundamental.

No tiene sentido intentar mejorar el contenido de una página que Google no puede indexar correctamente.

Del mismo modo, resolver un problema técnico de indexación no garantiza que una página vaya a alcanzar buenas posiciones si su contenido no responde adecuadamente a lo que buscan los usuarios.

1. Empieza por Google Search Console

Una auditoría SEO debería comenzar revisando los datos que Google proporciona sobre la propia web.

Google Search Console permite conocer, entre otras cosas:

  • qué páginas están indexadas;
  • qué páginas no lo están;
  • por qué determinadas URLs no se indexan;
  • qué búsquedas generan impresiones;
  • qué consultas generan clics;
  • qué páginas reciben tráfico;
  • cuál es la posición aproximada de las URLs;
  • si existen acciones manuales;
  • si se han detectado problemas de seguridad;
  • el estado de los sitemaps;
  • determinados problemas de experiencia de página.

Una web puede parecer técnicamente correcta desde fuera y, sin embargo, Search Console revelar problemas importantes.

Por ejemplo, podríamos descubrir que Google conoce 2.000 URLs cuando la empresa únicamente tiene 200 páginas útiles.

O exactamente lo contrario: disponer de cientos de páginas y comprobar que Google apenas está indexando una pequeña parte.

¿Qué revisar primero en Search Console?

Conviene empezar por cuatro apartados:

Rendimiento

Para saber qué búsquedas, páginas y países están generando visibilidad y tráfico.

Indexación de páginas

Para comprobar qué URLs conoce Google y cuáles presentan problemas.

Sitemaps

Para confirmar que Google puede procesar correctamente el mapa del sitio.

Inspección de URLs

Para analizar páginas concretas que deberían aparecer en Google y no lo hacen.

Search Console no sustituye a una auditoría completa, pero proporciona información fundamental para comenzar el diagnóstico.

2. Comprueba qué páginas están indexadas

Que una web tenga 100 páginas publicadas no significa que Google haya indexado las 100.

Tampoco significa que deban indexarse todas.

Hay páginas que normalmente no necesitamos mostrar en los resultados de búsqueda:

  • determinadas páginas internas;
  • URLs de filtros;
  • resultados de buscadores internos;
  • páginas duplicadas;
  • áreas privadas;
  • contenidos técnicos;
  • determinadas URLs generadas automáticamente.

Lo importante es comprobar que las páginas que queremos posicionar sí están disponibles para Google.

Especialmente:

  • página de inicio;
  • páginas de servicios;
  • categorías;
  • productos importantes;
  • artículos estratégicos;
  • páginas locales;
  • contenidos destinados a captar tráfico orgánico.

Una de las preguntas principales de una auditoría debería ser:

¿Están indexadas las páginas que realmente pueden generar negocio?

3. Revisa robots.txt y las etiquetas noindex

Dos pequeños ajustes técnicos pueden hacer que una página desaparezca completamente de Google.

El archivo robots.txt permite controlar determinadas partes del rastreo de una web.

Por otra parte, una directiva noindex puede indicar a los buscadores que una página no debe formar parte de su índice.

Ambas herramientas tienen usos perfectamente legítimos.

El problema aparece cuando se configuran por error.

Es relativamente frecuente encontrar problemas después de:

  • publicar una nueva web;
  • realizar una migración;
  • cambiar de servidor;
  • instalar determinados plugins;
  • modificar configuraciones del CMS;
  • pasar una web de desarrollo a producción.

Durante el desarrollo puede haberse impedido temporalmente el acceso de los buscadores y después olvidar retirar alguna de esas restricciones.

Por eso, si una web nueva no aparece en Google, este es uno de los primeros puntos que conviene revisar.

4. Comprueba las URLs canónicas

Una misma información puede terminar siendo accesible desde varias URLs diferentes.

Cuando eso ocurre, los buscadores necesitan determinar cuál consideran la versión principal.

Para ello existe, entre otras señales, la etiqueta canonical.

Por ejemplo, podemos encontrarnos con diferentes URLs que muestran contenidos muy similares debido a:

  • parámetros;
  • filtros;
  • versiones imprimibles;
  • diferentes rutas;
  • sistemas de categorías;
  • configuraciones del CMS;
  • duplicidades técnicas.

Una configuración incorrecta puede provocar que una página que queremos posicionar señale como canónica otra URL diferente.

También puede ocurrir que Google seleccione por sí mismo una versión distinta a la que esperábamos.

Durante una auditoría conviene comprobar especialmente las URLs estratégicas y confirmar que las señales de canonicalización son coherentes.

5. Revisa el sitemap XML

El sitemap facilita a los buscadores una relación de las URLs que consideramos importantes.

No garantiza la indexación.

Pero sí ayuda a que Google descubra páginas y conozca mejor la estructura del sitio.

Una auditoría debería comprobar:

  • si existe sitemap;
  • si está accesible;
  • si está actualizado;
  • si se ha enviado a Search Console;
  • si contiene URLs correctas;
  • si incluye páginas que no deberían indexarse;
  • si faltan páginas importantes;
  • si aparecen URLs antiguas o redireccionadas.

El sitemap debería funcionar como una lista limpia de aquellas páginas que realmente queremos presentar a los buscadores.

Si está lleno de errores, URLs duplicadas o contenidos que ya no existen, conviene corregirlo.

6. Busca errores 404 y redirecciones incorrectas

Las páginas de una web cambian con el tiempo.

Se eliminan productos.

Se modifican servicios.

Se reorganizan categorías.

Se cambia la estructura de URLs.

Se publica una nueva web.

Todo esto es normal.

El problema aparece cuando esos cambios dejan detrás numerosos enlaces rotos o redirecciones mal planteadas.

Por ejemplo:

/servicio-antiguo

deja de existir y debería llevar hacia:

/nuevo-servicio

Si simplemente eliminamos la primera página, podemos perder tanto usuarios como señales acumuladas durante años.

Una auditoría SEO debe comprobar:

  • errores 404;
  • enlaces internos que apuntan a páginas inexistentes;
  • cadenas de redirecciones;
  • bucles;
  • redirecciones temporales utilizadas incorrectamente;
  • redirecciones hacia páginas que no guardan relación;
  • URLs antiguas que siguen recibiendo enlaces.

Este punto es especialmente importante después de un rediseño o migración web.

Una mala migración puede provocar pérdidas importantes de tráfico aunque la nueva página sea visualmente mucho mejor que la anterior.

7. Analiza la arquitectura de la página web

Una web debe permitir que tanto las personas como los buscadores comprendan cómo está organizada.

Por ejemplo:

Inicio → Servicios → Posicionamiento SEO

es una estructura fácil de interpretar.

Pero hay webs que han ido creciendo durante años sin una planificación clara y terminan acumulando:

  • categorías innecesarias;
  • páginas huérfanas;
  • servicios difíciles de encontrar;
  • diferentes URLs para conceptos similares;
  • contenidos enterrados a varios niveles;
  • navegación confusa.

La arquitectura tiene una influencia directa sobre el enlazado interno y la forma en la que se distribuye la relevancia dentro de la web.

Por eso, en Internet Web Solutions planteamos el desarrollo web profesional teniendo en cuenta también aspectos de estructura, rendimiento y posicionamiento desde las primeras fases del proyecto.

Corregir la arquitectura después puede ser posible, pero resulta mucho más eficiente diseñarla correctamente desde el principio.

8. Comprueba si las páginas importantes reciben enlaces internos

Los enlaces internos ayudan a las personas a navegar por la web.

Pero también ayudan a los buscadores a descubrir páginas y comprender las relaciones entre los diferentes contenidos.

Imagina que una empresa considera fundamental un determinado servicio.

Tiene una página dedicada a él.

Pero esa página:

  • no aparece en el menú;
  • no está enlazada desde la página principal;
  • ningún artículo habla de ella;
  • ningún otro servicio la enlaza.

Aunque exista técnicamente, estamos transmitiendo muy pocas señales de que esa URL sea importante.

Una auditoría debería identificar estas páginas huérfanas o con poco enlazado interno.

Después podemos reforzarlas desde contenidos relacionados.

Por ejemplo, un artículo como este puede enlazar naturalmente hacia nuestro servicio de posicionamiento SEO.

Del mismo modo, un artículo sobre SEO local puede enlazar hacia páginas comerciales relacionadas y estas pueden devolver enlaces hacia contenidos informativos.

Así se crean clústeres temáticos en lugar de mantener páginas completamente aisladas.

9. Revisa qué palabra clave o intención trabaja cada página

Uno de los errores más habituales es crear contenidos sin definir qué búsqueda intenta resolver cada URL.

Una página puede hablar sobre posicionamiento, redes sociales, diseño web, campañas publicitarias y desarrollo al mismo tiempo.

Pero ¿para qué búsqueda concreta debería mostrarla Google?

Cada página importante debería tener una función clara.

No significa obsesionarse con repetir una palabra clave exacta.

Significa entender qué necesita la persona que realiza una búsqueda y qué página de nuestra web responde mejor a esa necesidad.

Por ejemplo:

  • una landing de SEO puede responder a una intención comercial;
  • un artículo de auditoría SEO responde a una intención informativa;
  • una guía de SEO local responde a otra necesidad diferente;
  • un caso de éxito puede ayudar a demostrar experiencia.

Todos hablan de SEO.

Pero no necesariamente compiten entre sí si cada uno responde a una intención diferente y existe un buen enlazado entre ellos.

Antes de decidir qué búsqueda debe trabajar cada URL, conviene realizar una investigación de palabras clave que permita identificar la intención del usuario, el potencial comercial y las oportunidades reales de posicionamiento

10. Comprueba si existe canibalización SEO

La canibalización aparece cuando varias páginas de una misma web compiten por búsquedas muy similares sin una estrategia clara.

Imaginemos cinco artículos:

  • qué es SEO;
  • qué es el posicionamiento SEO;
  • guía de posicionamiento SEO;
  • cómo hacer SEO;
  • SEO para empresas.

Si todos contienen prácticamente la misma información y persiguen la misma búsqueda, podemos terminar dividiendo señales entre varias URLs.

Más contenido no siempre significa mejor posicionamiento.

En algunos casos es preferible disponer de una página excelente y completa en lugar de cinco artículos superficiales sobre exactamente el mismo tema.

Durante una auditoría conviene analizar qué URLs están apareciendo para cada consulta.

Si Google alterna constantemente varias páginas para una misma búsqueda, merece la pena estudiar si existe solapamiento.

La solución dependerá de cada caso:

  • diferenciar la intención;
  • fusionar contenidos;
  • redireccionar;
  • modificar el enfoque;
  • reforzar una URL determinada;
  • mejorar el enlazado interno.

11. Analiza los títulos SEO

El título de una página ayuda a explicar tanto al usuario como al buscador qué contenido encontrará.

Debe ser específico, descriptivo y diferente en cada página importante.

Un título como:

Inicio | Empresa

aporta muy poca información.

Algo como:

Desarrollo web en Málaga | Internet Web Solutions

explica mucho mejor el servicio y su contexto.

Durante una auditoría conviene localizar:

  • títulos duplicados;
  • páginas sin título;
  • títulos excesivamente genéricos;
  • títulos que no describen el contenido;
  • páginas diferentes optimizadas exactamente para lo mismo.

No se trata de introducir el máximo número posible de palabras clave.

Se trata de conseguir que el título represente correctamente el contenido de la URL.

12. Revisa encabezados y estructura del contenido

Una página debería tener una estructura comprensible.

Los encabezados H1, H2 y H3 ayudan a dividir los contenidos en bloques y facilitan su lectura.

Por ejemplo:

H1: Auditoría SEO: qué revisar en una web que no aparece en Google

Después:

H2: Qué es una auditoría SEO

H2: Cómo comprobar la indexación

H2: Qué revisar en Search Console

etc.

No es necesario utilizar encabezados pensando exclusivamente en buscadores.

Su función principal es organizar correctamente la información.

Una página formada por un bloque continuo de 3.000 palabras será más difícil de consultar que otra que permita identificar rápidamente sus diferentes apartados.

13. Comprueba si el contenido responde realmente a la búsqueda

Podemos tener una web técnicamente perfecta y seguir sin conseguir buenos resultados.

¿Por qué?

Porque el SEO no es solo tecnología.

Google necesita encontrar contenido que resulte útil para la búsqueda realizada.

Supongamos que alguien busca:

“cuánto cuesta una página web profesional”

Probablemente espera encontrar información sobre:

  • precios;
  • rangos;
  • factores que influyen;
  • tipos de proyectos;
  • qué incluye un presupuesto.

Si nuestra página dedica 2.000 palabras a explicar la historia de Internet Web Solutions y únicamente menciona el precio al final, probablemente no estaremos respondiendo bien a esa intención.

Por eso una auditoría SEO también debe analizar la utilidad real del contenido.

Hay que preguntarse:

  • ¿responde a la pregunta principal?
  • ¿resuelve las dudas relacionadas?
  • ¿aporta información propia?
  • ¿está actualizado?
  • ¿es más útil que lo que ya aparece en los resultados?
  • ¿facilita al usuario dar el siguiente paso?

Crear textos largos simplemente porque “Google quiere mucho contenido” no es una estrategia.

El contenido debe tener la extensión necesaria para resolver correctamente la necesidad del usuario.

14. Detecta contenido pobre, duplicado o desactualizado

Con el paso de los años una web puede acumular contenidos que han dejado de aportar valor.

Por ejemplo:

  • artículos de apenas unas líneas;
  • noticias sin interés actual;
  • páginas duplicadas;
  • servicios que ya no se ofrecen;
  • textos prácticamente idénticos;
  • información desactualizada;
  • páginas creadas únicamente para intentar posicionar palabras clave.

Una auditoría permite decidir qué hacer con cada contenido.

Las opciones no son únicamente “dejarlo” o “borrarlo”.

Podemos:

  • actualizar;
  • ampliar;
  • fusionar;
  • redireccionar;
  • cambiar la intención;
  • eliminar;
  • mantener.

Un buen mantenimiento SEO implica también mejorar lo que ya existe, no solamente publicar contenidos nuevos.

15. Comprueba velocidad y Core Web Vitals

La velocidad afecta directamente a la experiencia del usuario.

Una persona que llega desde Google y encuentra una página que tarda demasiado en mostrarse puede abandonarla antes siquiera de conocer el servicio.

Además de analizar el tiempo de carga en términos generales, podemos revisar las métricas conocidas como Core Web Vitals:

LCP — Largest Contentful Paint

Está relacionado con el tiempo que tarda en mostrarse el contenido principal visible de la página.

INP — Interaction to Next Paint

Mide la capacidad de respuesta cuando el usuario interactúa con la página.

CLS — Cumulative Layout Shift

Analiza la estabilidad visual.

Ese molesto efecto en el que vas a pulsar un botón y de repente el contenido se desplaza es precisamente el tipo de problema que esta métrica intenta reflejar.

Las Core Web Vitals son importantes, pero deben analizarse con perspectiva.

Conseguir una puntuación perfecta no hará automáticamente que una página alcance la primera posición.

Debemos optimizar el rendimiento porque mejora la experiencia y elimina posibles desventajas técnicas, no porque exista una fórmula matemática del tipo “100 puntos = primera posición”.

El servidor también influye en este apartado. Por eso el hosting profesional debe dimensionarse correctamente según las necesidades de cada proyecto.

16. Revisa cómo funciona la web desde el móvil

Una auditoría no puede realizarse únicamente desde un ordenador de sobremesa.

Hay que navegar realmente por la página desde un teléfono.

Y comprobar:

  • tamaño de los textos;
  • menús;
  • formularios;
  • botones;
  • imágenes;
  • tablas;
  • elementos interactivos;
  • tiempos de carga;
  • facilidad para contactar;
  • posibles desplazamientos horizontales.

Una web puede ser técnicamente responsive y seguir ofreciendo una mala experiencia.

El objetivo no consiste únicamente en que “quepa” dentro de una pantalla pequeña.

Debe poder utilizarse cómodamente.

17. Comprueba HTTPS y seguridad

La web debería utilizar HTTPS correctamente.

También conviene revisar:

  • certificados;
  • recursos inseguros;
  • redirecciones HTTP a HTTPS;
  • versiones duplicadas;
  • posibles problemas de seguridad;
  • contenido comprometido.

Un sitio hackeado puede generar miles de páginas de spam sin que el propietario se dé cuenta inmediatamente.

Por eso Search Console dispone también de un apartado específico para detectar determinados problemas de seguridad.

Si observamos de repente páginas extrañas indexadas, títulos en otros idiomas o contenidos que nunca hemos publicado, es importante investigarlo cuanto antes.

18. Revisa si existe alguna acción manual

No es lo habitual, pero forma parte de una auditoría completa.

Google Search Console dispone de un informe específico de acciones manuales.

Una acción manual puede aplicarse cuando Google determina que determinadas páginas o un sitio están incumpliendo sus políticas.

Entre los problemas pueden encontrarse prácticas relacionadas con spam, enlaces artificiales o contenidos de muy poco valor creados con la intención de manipular resultados.

Si existe una acción manual, aparecerá indicada en Search Console.

Por eso, cuando una web experimenta una caída muy significativa o desaparece de determinados resultados, conviene comprobar también este apartado.

19. Analiza las palabras clave por las que ya tienes visibilidad

Una auditoría no debería centrarse únicamente en buscar errores.

También debe encontrar oportunidades.

Search Console puede mostrar consultas para las que una página ya está apareciendo aunque todavía reciba pocos clics.

Por ejemplo, una URL puede estar:

  • posición 3;
  • posición 8;
  • posición 15;
  • posición 30.

No todas requieren el mismo esfuerzo.

Una página situada entre las posiciones 8 y 15 para una búsqueda relevante puede representar una oportunidad interesante.

Quizá necesite:

  • ampliar determinados apartados;
  • responder mejor a la intención;
  • mejorar el título;
  • añadir enlaces internos;
  • actualizar información;
  • aumentar su autoridad.

Muchas veces existen oportunidades más rápidas mejorando URLs que ya tienen visibilidad que intentando empezar desde cero con decenas de contenidos nuevos.

20. Estudia las páginas que generan negocio, no solo tráfico

Una página que consigue 20.000 visitas mensuales no es necesariamente mejor que otra que recibe 500.

Depende de quién visita cada una y qué ocurre después.

Una auditoría orientada a negocio debe analizar también:

  • solicitudes de presupuesto;
  • llamadas;
  • formularios;
  • ventas;
  • registros;
  • descargas;
  • contactos comerciales.

Imaginemos dos artículos.

El primero atrae 10.000 visitas de estudiantes buscando una definición.

El segundo recibe 500 visitas de responsables de empresas buscando contratar un determinado servicio.

Para muchas empresas, el segundo puede tener muchísimo más valor.

Por eso nuestra estrategia de marketing digital no debería medir el SEO únicamente por el número total de visitas.

Lo importante es atraer tráfico relacionado con los objetivos del negocio.

21. Analiza a la competencia

Una auditoría SEO también debe mirar fuera de la propia página web.

Si queremos posicionarnos para una búsqueda, debemos analizar qué está mostrando Google actualmente.

Conviene estudiar:

  • tipo de páginas que aparecen;
  • extensión y profundidad de los contenidos;
  • estructura;
  • intención de búsqueda;
  • autoridad de los dominios;
  • formatos utilizados;
  • preguntas respondidas;
  • funcionalidades;
  • enfoque comercial o informativo.

No se trata de copiar al competidor.

El objetivo es comprender qué considera Google relevante para esa búsqueda y qué podemos hacer para ofrecer una respuesta mejor o más útil.

En algunos casos descubriremos que estamos intentando posicionar una página de servicio para una consulta donde Google muestra prácticamente solo artículos informativos.

En otros ocurrirá exactamente lo contrario.

Ese análisis puede cambiar completamente la estrategia.

22. Revisa la autoridad y los enlaces externos

Los enlaces desde otras páginas siguen siendo una de las señales que ayudan a construir autoridad y descubrir contenidos.

Pero una auditoría no debería limitarse a contar cuántos backlinks existen.

Hay que estudiar:

  • qué webs enlazan;
  • hacia qué páginas;
  • con qué contexto;
  • qué contenidos atraen enlaces;
  • si existen enlaces relevantes del sector;
  • si hay patrones artificiales.

Diez enlaces de páginas reales relacionadas con nuestra actividad pueden tener mucho más sentido que miles de enlaces creados automáticamente desde sitios sin ninguna relación.

La estrategia debería orientarse a conseguir menciones y enlaces que tengan sentido incluso aunque Google no existiera.

Asociaciones empresariales, medios especializados, colaboradores, proveedores, proyectos, publicaciones y recursos útiles pueden generar oportunidades naturales.

23. Comprueba el SEO local cuando exista un mercado geográfico

Si la empresa trabaja con clientes de una zona determinada, la auditoría también debería revisar su posicionamiento local.

Entre otros elementos:

  • Perfil de Empresa en Google;
  • dirección;
  • teléfono;
  • categorías;
  • servicios;
  • reseñas;
  • páginas locales;
  • información de contacto;
  • coherencia de los datos;
  • presencia en Google Maps.

Una empresa puede tener un buen posicionamiento orgánico general y, sin embargo, estar desaprovechando completamente las búsquedas de usuarios cercanos.

El SEO local merece por ello un análisis específico dentro de aquellas empresas cuyo mercado depende de una determinada ciudad o provincia.

24. Convierte la auditoría en un plan de trabajo

Este es probablemente el punto más importante.

Una auditoría que detecta 300 problemas pero no establece prioridades sirve de poco.

No todos los errores tienen el mismo impacto.

Por ejemplo, podríamos detectar:

  • cinco páginas comerciales importantes con noindex;
  • 80 imágenes sin atributo ALT;
  • un título duplicado en una página secundaria;
  • una URL estratégica que no recibe enlaces internos;
  • 20 redirecciones innecesarias.

¿Qué deberíamos resolver primero?

Probablemente las páginas comerciales que no pueden indexarse.

Una forma práctica de priorizar es clasificar las tareas según:

Impacto

¿Cuánto puede afectar al posicionamiento o al negocio?

Urgencia

¿Está bloqueando actualmente la visibilidad?

Esfuerzo

¿Cuánto trabajo requiere solucionarlo?

Importancia de la URL

¿Se trata de una página capaz de generar clientes o de una sección secundaria?

Una auditoría profesional debería terminar con una hoja de ruta, no simplemente con una colección de datos.

Checklist básica de una auditoría SEO

Como resumen, estos son algunos de los principales elementos que conviene revisar:

  • Google Search Console configurado correctamente.
  • Estado de indexación.
  • Páginas importantes indexadas.
  • Robots.txt.
  • Etiquetas noindex.
  • URLs canónicas.
  • Sitemap XML.
  • Errores 404.
  • Redirecciones.
  • Arquitectura.
  • Enlazado interno.
  • Páginas huérfanas.
  • Canibalización.
  • Titles.
  • Encabezados.
  • Contenido duplicado.
  • Contenido de poco valor.
  • Intención de búsqueda.
  • Palabras clave.
  • Rendimiento.
  • Core Web Vitals.
  • Experiencia móvil.
  • HTTPS.
  • Problemas de seguridad.
  • Acciones manuales.
  • Enlaces externos.
  • SEO local cuando corresponda.
  • Competencia.
  • Conversiones.
  • Oportunidades de crecimiento.

No todas las webs tendrán problemas en todos estos puntos.

Precisamente por eso debemos auditar antes de decidir qué acciones realizar.

¿Cada cuánto tiempo debería hacerse una auditoría SEO?

No existe una frecuencia obligatoria.

Depende del tamaño y ritmo de cambios de la página.

Una pequeña web corporativa que apenas cambia no necesita la misma supervisión que un ecommerce con miles de productos.

Sin embargo, conviene realizar una revisión especialmente cuando:

  • se publica una nueva web;
  • se realiza un rediseño;
  • cambia el dominio;
  • se modifican muchas URLs;
  • cae el tráfico orgánico;
  • disminuyen las solicitudes de contacto;
  • desaparecen posiciones importantes;
  • se cambia de CMS;
  • se modifica la arquitectura;
  • se detectan problemas de indexación;
  • se inicia una nueva estrategia SEO.

También es recomendable revisar de manera periódica Search Console para detectar anomalías antes de que se conviertan en problemas mayores.

¿Puedo hacer una auditoría SEO yo mismo?

Muchas comprobaciones básicas pueden realizarse internamente.

Search Console es gratuita y proporciona mucha información.

También existen numerosas herramientas para analizar velocidad, enlaces, rastreo, palabras clave y contenidos.

El reto normalmente no está en generar los datos.

Está en interpretarlos correctamente y decidir qué merece la pena hacer.

Una herramienta puede indicar que existen 500 “errores”.

Pero quizá 450 no tengan ninguna importancia para el negocio.

En cambio, puede haber un único problema de arquitectura afectando precisamente a las páginas que generan la mayor parte de los clientes.

La experiencia permite diferenciar ambos escenarios.

Una auditoría SEO debe encontrar problemas, pero también oportunidades

Cuando hablamos de auditoría es fácil imaginar una lista de errores.

Pero una buena auditoría también debería encontrar aquello que ya está funcionando.

Por ejemplo:

  • contenidos cerca de alcanzar la primera página;
  • servicios que empiezan a ganar visibilidad;
  • artículos capaces de reforzar páginas comerciales;
  • búsquedas nuevas;
  • contenidos que pueden actualizarse;
  • oportunidades de enlazado interno;
  • temas en los que la competencia todavía ofrece respuestas pobres.

El objetivo no es únicamente “arreglar la web”.

Es entender qué acciones pueden generar crecimiento orgánico.

Auditoría y posicionamiento SEO para empresas

En Internet Web Solutions ayudamos a empresas a analizar y mejorar su presencia en buscadores mediante estrategias de posicionamiento SEO adaptadas a sus objetivos.

Nuestro trabajo puede abarcar tanto aspectos técnicos como contenidos, arquitectura, enlazado interno, rendimiento y estrategia de posicionamiento.

Al contar además con equipo propio de programación y desarrollo web, podemos abordar directamente aquellos problemas técnicos que requieren modificaciones en la página, evitando que una auditoría se limite simplemente a señalar errores sin solucionarlos.

No todas las empresas necesitan las mismas acciones.

En algunos proyectos el principal problema está en la indexación.

En otros, en los contenidos.

En otros, en la estructura de la web.

Y en muchos casos encontramos una combinación de distintos factores.

Por eso el primer paso debe ser siempre entender qué está ocurriendo antes de decidir dónde invertir tiempo y recursos.

Si tu página web no aparece en Google, ha perdido posiciones o recibe visitas pero no consigue generar oportunidades comerciales, cuéntanos tu proyecto y podremos analizar qué aspectos están limitando actualmente su visibilidad.